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Hablemos
de…
En una comunicación verbal entre
dos personas, los dos nos entendemos gracias a unos símbolos comunes entre
ambos. Si las personas hablan diferente idioma estos símbolos no nos sirven y la
comunicación será difícil.
Cuando cualquiera de nosotros hablamos,
damos un ritmo natural a nuestra conversación y con nuestro timbre y tono
de voz ponemos la melodía. Esto da color y fuerza a la comunicación, y la
convierte en un acto donde expresamos nuestra propia identidad.
El tango, tanto o más que otras danzas,
nos permite una íntima comunicación corporal entre dos personas. Los dos
nos entendemos gracias a unos signos comunes entre ambos. El tango es un idioma
común en todo el mundo, con sus diferentes estilos y modernismos. La música
pone ritmo en nuestra comunicación, para que
ambos pisemos al unísono; nos lleva a paradas y a silencios. La música nos
embriaga con su melodía y sus letras, dando forma y sentido a nuestros
sentimientos.
Cuanto más amplio sea nuestro
conocimiento del idioma que hablamos, más fácil podemos transmitir en cada
momento, que es lo que queremos expresar. En nuestro caso, el idioma son los
diferentes pasos y técnicas corporales, que nos ayudarán a convertirnos en
mejores comunicadores, en mejores bailarines.
Nuestra inquietud por beber de las
propias fuentes del tango y comprender sus diferentes enfoques nos ha reportado
experiencias y sensaciones únicas. Esto es lo que queremos transmitir en
nuestras clases y talleres: toda la pasión que sentimos al bailar, contagiándola
a los demás, porque sin pasión no se puede bailar tango.
Nuestra metodología pretende introducir
progresivamente a los alumnos a un baile cargado de matices y complejidades,
haciendo fácil y atractiva cada etapa, para que puedan disfrutar del tango desde
un inicio.
Aprender y enseñar tango exige pasión y
esfuerzo. Nuestro trabajo es desmenuzar, hacer comprensible el lenguaje del
tango para que, en poco tiempo, los alumnos puedan expresarse y comunicar, no
sólo con su pareja, sino con el resto de bailarines. Nada anima más a seguir
avanzando y aprendiendo que el verse capaces, en una milonga, de disfrutar
bailando.
El esfuerzo para ampliar la técnica nace
del deseo de dominar un bello lenguaje corporal, inigualable para expresar
sentimientos y emociones.
Ver que nuestros alumnos cada día se
convierten en mejores comunicadores, capaces de expresarse a través del tango
hace que nuestro trabajo valga la pena.
Queremos en estas líneas agradecer
a todas aquellas personas que han confiado en nosotros para dar sus primeros
pasos, muchos ya andan solos, otros todavía nos acompañan en el camino, a
todos muchas gracias por todo. Nos vemos milongueando.
Mari Cantero y Juanma Rodríguez
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